Es el neurólogo americano Weir Mitchell que publicaba las primeras observaciones en 1866 en el Periódico “Atlantic”, bajo la nueva forma de un novedoso anónimo entitulado “El caso de Georges Dedlow”.

Las sensaciones del miembro fantasma son múltiples : presión, calor, frío, picazón, sensación húmeda, cosquilleo, hormigueo, etc.

El miembro ausente es siempre percibido como parte integrante del cuerpo y el origen de este fenómeno es aún desconocido. Se ha supuesto que el neuroma ( nódulo formado por el crecimiento de los nervios cortados, en el extremo del muñón) era el origen de estas informaciones, pero todas las investigaciones de cirugía efectuadas hasta el día de hoy seccionan los nervios por arriba del neuroma o de su raíz, sección de algunas ramas nerviosas de la médula espinal, extrayéndolos (operacio’n por medio de la cual se extrae del cuerpo humano aquello que le es extraño) de algunos aires del tálamo y de la corteza, resultados que no han sido durables en el tiempo.

Una teoría toda reciente, emitida por Ronald Melzac de la Universidad Mc Gill de Montreal, implicaría la idea de una neuromatriz cerebral, es decir, “una cadena de neuronas que no solamente responde a los estímulos sensoriales pero que produce entre otras lo que se denomina una neurofirma, es decir, una señal indicando que el cuerpo esta intacto y que pertenece sin equivocacion posible a si mismo.”

Dicha neuromatriz debería comprender 3 circuitos de neuronas:

  • el circuito sensorial que atraviesa el tálamo y que se proyecta en la corteza somestésica ( región del cerebro que recibe las informaciones sensoriales de acuerdo a un orden (somatotopía) que hace aparecer la representación de las partes del cuerpo)
  • un circuito que finalizará en el sistema límbico, que juega el rol clave en las emociones y motivaciones (sistema formado por un grupo de nudos y de aires corticales, ligados estrechamente entre ellos, llamado cerebro visceral o cerebro afectivo)
  • un circuito compuesto de aires corticales que aseguran el reconocimiento de uno mismo y la evaluación de las señales sensoriales y sobretodo del lobo parietal que determina la conciencia de uno mismo y la evaluación de los signos sensoriales (Las víctimas de una lesión del lobo parietal de un hemisferio cerebral, rechazan fuera de la cama una de sus piernas, porque están convencidos que pertenece a un extranjero).